Imagen del día
Cada día, una imagen con mensaje y una breve reflexión para que la web de tu parroquia tenga contenidos diarios actualizados.

El nombre de María es la alegría para el corazón, miel para los labios, y la melodía para el oído de sus devotos – San Antonio de Padua
María, nuestra Madre, lo es todo para los que nos consideramos hijos suyos. Por eso nos sentimos alegres cuando la alabamos y bendecimos. Pronunciar su nombre nos llega de inmensa

Si cultivas en el corazón rencores, terminas descuidando tu misión y también descuidas a las personas – San José Moscati
Una persona rencorosa no va por buen camino. Quien desea ser buen cristiano, aparta de sí el rencor para poder abrazar a los demás con amor, sirviéndoles en las ocasiones

Mucho da quien desea dar mucho, quien da todo lo que tiene, quien no deja nada para sí – San Pedro de Alcántara
No se nos piden heroicidades, ni que nos enrolemos en aventuras que nos superan. Lo que Cristo nos pide es que nos demos a Él y a los hermanos renunciando

La cortesía es hermana de la caridad, que apaga el odio y fomenta el amor – San Francisco de Asís
Practicar la caridad con quienes nos rodean requiere que seamos capaces de mostrarnos correctamente con ellos hasta en las cosas más triviales. Porque la auténtica caridad no consiste en actuar

María es la madre que con paciencia y ternura nos lleva a Dios, para que desate los nudos de nuestra alma – Papa Francisco
Acudamos a María. Ella es la madre amorosa dispuesta siempre a escucharnos y a acompañarnos en nuestros momentos de debilidad, en nuestras caídas, en nuestros infortunios. Nunca, nunca, seremos apartados

Amar significa viajar, correr con el corazón hacia el objeto amado – Papa Juan Pablo I
Cuando se ama como Cristo quiere que amemos a los demás, el corazón siente un deseo permanente de hacer obras buenas. Por eso los creyentes corren presurosos, sin importarles el

Más justo sería que te acusases a ti, y excusases a tu próximo – Beato Tomás de Kempis
Somos propensos a culpar a los otros, eximiéndonos a nosotros mismos de toda culpa. Hasta en las más pequeñas cosas culpamos a los demás para liberarnos de la responsabilidad que

Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla – Santa Teresa de Calcuta
¿Quién soy yo para juzgar a nadie? ¿Quién soy yo para hacer distinciones a la hora de ayudar a los demás? Lo que se me pide es amar sin cortapisas,

Para los cristianos no existen los hombres extraños. Nuestro prójimo es todo aquel que tenemos ante nosotros y que tiene necesidad de nosotros – Santa Edith Stein
Un creyente no puede cerrar los ojos ante las personas que están a su lado, sean ricas o pobres, sabias o ignorantes, sanas o enfermas, santas o pecadoras. Porque todas